26.7.10


JUGANDO CON LAS PALABRAS”

Dora Giannoni, autora de Profeta del Viento, presenta en Córdoba su nuevo libro


“JUGANDO CON LAS PALABRAS” Para Leer la Vida en serio.



“ENTRE COMPADRES Y SEMEJANTES”
Homenaje a Armando Tejada Gómez y Hamlet Lima Quintana.
Dora Giannoni, Miguel Ángel Toledo, Miguel Vera y Miguel Hernández



Hamlet, convecino de la Llanura, por Dora Giannoni


"(...) Hermano mío,
convecino de la llanura,
donde los dos vivimos,
tu ausencia me duele
porque añoro tu rostro de quijote
tu humor, tu ternura, tu sabiduría, (...)"


                                                   Ver en "De Los Amigos"

25.7.10

"Cicatrizar Vesubios, para que la concordia nacional pueda germinar, no sobre heridas ocultas, sí sobre memorias abiertas (...)"        


                                                                    Jorge Federico Watts





A los Amigos

Creo que anduve por aquí buscando un cielo de calandrias y zorzales,
Creo que anduve el silencio fugitivo con la noche en los hombros,
Creo que quise querer como quieren que se quiera,
Creo que quise amar como se ama ser querido,
Creo que pude dejar un rastro que me seguía,
Creo que pude seguir el rastro de los ausentes,
Creo que puedo subir al camino que sigue,
Abandonar esta página e inventar otra,
Para sumarle al día esta inmensa costumbre
De saberme repetido en cada uno de Ustedes,
Con otro nombre, otro idioma, otra fe.


Vejez Del Asombro


Ya hemos avanzado lo suficiente
para entender que nacimos ancianos,
que despegamos de la niñez
hace ya unas cuantas distancias,
y que el horizonte, al fin y al cabo,
es nuestro punto de partida.

Hemos llegado hasta aquí
mirándonos las manos
con un bostezo antigüo de futuro;
el ceño blanquecino
anudándonos el tiempo,
y un arcángel de rocío
cuidándonos el asombro.

Somos el mañana.
De aquí en adelante,
nos volveremos a encontrar.



PERITO EN PATIOS Y GALERÍAS

                                  a Miguel Vera, el único Perito que he conocido hasta el momento

Instrucciones Para Fundar Un Patio

En primer lugar es necesario contar con una porción de día que haya quedado desolada en cualquier sitio de la nostalgia. Rondarla previamente apenas silbando con la exclusiva finalidad de pasar sin sombra de la calle al recuerdo, del olvido al mañana, y tejer, como quien anda entre cielos de pájaros, el aire, los grillos, y el campo.


Después, el cielo se ocupará de otorgar la dimensión exacta al diminuto encanto de la tarde en los jazmines, que llegarán de a poco entre vahídos espesos de madreselvas y tierra en paz.


La luna es cosa importante; no debe descuidarse ni un solo segundo la atención de su mirada. Algunos ancianos han dicho que aquellos que no penetran en la luz de su pensamiento, aún a costa de perder la cordura, después sólo pueden disfrutar del sol y escapar de la noche como un testigo mudo de su propia cobardía. La luna los estalla por dentro, y los encierra en cárceles de horror con la forma de su mismo cuerpo.


Debe crecer el árbol, aún desde una maceta; debe crecer la sombra, aún en la sutil costumbre de pasar desapercibidos; debe nacer la memoria, aún tras el brillo del cemento; debe silbar la calandria, aún entre las voces altas de los que buscan el silencio; debe cantar el grillo, aún en la oscura certidumbre de no esperar a nadie.


Entonces, habrá que volcar el fuego pendiente en las ollas del abrazo, y saludar a un amigo en la primera noche, justo cuando las voces comienzan a ser la parte más importante del futuro que nos queda.





Los Otros Pájaros 


                                      A Héctor, Xulia, Emilio, Candela y Flia. de Galicia

Una vez el viento me trajo alas,
Me dio una gaviota, un velero, un mejillón;
Me asomó a la puerta a la que se asoman todos los barcos,
Me dijo “mirá más allá de esto que estás viendo;
Aquellas nubes o estas olas; exactamente donde no puedas ver,
Y abrí los ojos del alma. Allí florece un país de amigos
Distantes, ensombrecidos por la nostalgia de estos pájaros
Que hoy cantan por cada vez que tus manos se derrumban.
Ellos tienen otros pájaros que trinan de noche junto al fuego,
Y tratan de reconocerse por la mañana,
Porque el viento que sale de su pecho tiene sal y es otro viento
Más antiguo, más gris, y el canto que los estremece
Tiene este mismo idioma en el que vos y yo nos entendemos”.
Abrí entonces la misma esperanza que alcanzan los barcos,
Y despegué hacia donde los otros pájaros
Me esperaban con el otro cielo tendido en la mesa.
Entonces comprendí, me dije a mí mismo:
“No es el viento quien aparta a sus hijos, sino
La ingrata locura de esta dimensión humana
Que necesita poblar al mundo de pájaros, y ellos,
Los que cantan en la noche, son quienes sostienen en alto
La luz de la fraternidad para poder llamarnos,
de una rama a otra, Amigos, Hermanos”.



                                                                    Miguel Hernández
                                                                     17/04/10






Diálogo del Río
(Libro en preparación)


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