27.5.14




Una cooperativa de niños en las Altas Cumbres




La escuela Arturo Pagliari está enclavada en medio de las Altas Cumbres de Córdoba, en el Puesto Pedernera, y cuenta con el orgullo de albergar la primera cooperativa de chicos. Una iniciativa distinta.




Icho Cruz. 

La escuela Arturo Pagliari está enclavada en medio de las Altas Cumbres de Córdoba, en el Puesto Pedernera, y tiene el orgullo de albergar la primera cooperativa de chicos, una curiosa iniciativa que no sólo estimula el cooperativismo, sino que tiene como finalidad juntar fondos para cubrir las necesidades de los alumnos y el establecimiento. Un total de 48 niños asisten al colegio, donde sólo se escucha el viento, y parece susurrar los secretos de las sierras. Era una escuela nacional y ahora está bajo la órbita de la Provincia. Aquí asisten pequeños que cursan desde el jardín de 3 años hasta Sexto Grado y algunos cruzan 30 kilómetros para tener clases.

La mayoría de los chicos son oriundos de Icho Cruz y disfrutan mucho del entorno que los rodea. La escuela Ingeniero Arturo Pagliari es la única que se encuentra dentro del parque nacional y por eso no cuenta con animales. Aunque los chicos mantienen un invernadero que este año será cerrado con plásticos para que los chicos puedan hacer la producción de árboles nativos que serán sembrados en la escuela y en algunos sectores del macizo Los Gigantes.

Las clases arrancan a las 9 y regresan a sus hogares a las 16,30 hs. Nadie en la escuela se sabe la fecha exacta de su fundación y los docentes calculan que la construcción data de unos 61 años atrás. Originalmente había comenzado a funcionar en Copina, pero cuando se construyó el camino nuevo dejó de tener importancia y se la trasladó al Puesto Pedernera. "Esto era un puesto de Vialidad Nacional y lo que hoy es el aula era la sala de máquinas. Son dos aulas, de primaria y como el jardín fue creciendo, uno de las aulas se la dimos al jardín y la otra aula de escuela primaria la ocupa el comedor"; contó a El Diario, Daniel Díaz, el director de la escuela.

"El edificio está divido en dos, jardín por un lado, primero, segundo y tercero por otro, y cuarto quinto y sexto por otro. Contamos con tres docentes, uno de jardín y dos de primaria (uno de ellos es el director), y también hay una profe de gimnasia que viene cada semana de Carlos Paz y les dicta clases. Los dos maestros ocupamos todos los grados, uno da Lengua y Naturales y el otro Sociales"; explicó, al tiempo que sostuvo durante la entrevista: "Le damos prioridad a los valores humanos y al respecto, porque son cosas que no se pueden perder. Los chicos son muy educados, saludan, dan las gracias, y son conscientes que lo importante es cultivar el respeto".

Desde el año 2004, la escuela se mantiene con los fondos de la Cooperativa de los Niños, una curiosa iniciativa que comenzó con el intercambio de piedras de cuarzo con la Coopi de Carlos Paz por un televisor que colocaron dentro del colegio. Ese fue el puntapié inicial para que la entonces directora María Ludueña, decidiera dar forma a una iniciativa de los propios chicos. Cuando la docente se jubiló, la tarea recayó en Daniel Díaz. Son los mismos chicos quienes renuevan su cooperativa por votación secreta en la segunda semana de clases, eligiendo un presidente, un tesorero, un secretario y cinco vocales. Cuando comienza el año, se proponen metas y se piensa que es lo que necesitan, para luego definir en qué se usarán los recursos.

El año pasado se pagaron un taller literario y también suelen costearse los viajes a Puerto Madryn y Cataratas, por citar algunos destinos, aunque este año sueñan con conocer Jujuy y Catamarca. La Cooperativa de los Niños se sustenta con el trabajo de la huerta orgánica, la producción de dulces caseros (que venden a los turistas que frenan en la escuela) y también los proyectos de cerámica y los tejidos que se comercializan en la escuela. Los niños son los responsables de los diferentes emprendimientos educativos y también fiscalizan los ahorros.

La cooperativa se encuentra presidida por Fabricio, quien cuenta con Ismael como tesorero y Zoe como vocal. Fabricio habló con El Diario y manifestó: "A mí me toca hacer de todo, pero mi mamá hace las bufandas y los dulces", por su parte, Ismael añadió: "Yo tengo que guardar la plata, pero también me gusta vender las cosas que hacemos. Con la plata que juntamos, nos vamos de viaje. Este año, los chicos de Quinto y Sexto grado vamos a ir a Jujuy y a Catamarca. Y todos los meses vamos a irnos a Los Gigantes para plantar tabaquillo para purificar el agua".

Por su parte, Zoe contó que tienen la huerta orgánica, pero que un día, la lluvia se llevó parte del nylon del invernadero. Los tres coincidieron en que saben que viven en un paisaje hermoso que no todas las personas pueden disfrutar, y relataron que suelen hacer caminatas por las sierras, utilizando un caminito que les hicieron para que no arruinen el pastizal de las sierras.

Con energía solar y agua de una vertiente

La electricidad se obtiene a través de la energía solar, con dos paneles que se instalaron en el año 2004 por un convenio firmado con el área de Infraestructura de la Provincia de Córdoba y una escuela técnica de la capital provincial. Por su parte, el agua la obtienen directamente de una vertiente por intermedio de una cañería que se renovó en el año 2007 con un aporte de la Cooperativa Integral de Carlos Paz y el entonces gobernador Juan Schiaretti. "El gobierno nos proveyó del dinero y la cooperativa puso la mano de obra. La vertiente se encuentra a 500 mts de la escuela y tiene agua muy pura, que se puede beber perfectamente"; precisó el director.





Un convenio con los guías de turismo

La escuela se puede visitar en cualquier momento, ya que los chicos siguen con sus actividades normales y siempre hay uno o dos que están encargados de recibir a la gente y contarles qué se hace en la escuela. También cuentan con la ayuda de una cooperadora conformada por los padres, que planificará los eventos que se realizan para terminar de recaudar lo que les falta.

En ese sentido, el director hizo un pedido de las herramientas necesarias para armar un taller de carpintería como destornilladores, tenazas, martillos, pinzas, clavos, maderas y comenzaría a funcionar a mitad de año para que los chicos aprendan un oficio y estimulen su creatividad.

Nota y foto: Yanina Comas     Fuente: El Diario de Carlos Paz

http://www.eldiariodecarlospaz.com/sociedad/2014/4/7/cooperativa-ninos-altas-cumbres-3.html



12.5.14



Tapa UMBRALES Nº 27Mayo 2014

Entrevista a Pancho Colombo
EL Papá de Umbrales, Crónicas de Fin de Siglo

Por Miguel Hernández

Allá por diciembre de 1993 nacía desde el CISPREN, una revista de pura cepa cordobesa, impulsada por el espíritu arltiano de un periodista de trabajo y de futuro; un hombre sin corazas que supo arremeter con la utopía en la mano, y el corazón puesto en la necesidad de defender la palabra como principal estandarte.




 Francisco “Pancho” Colombo también podría haber atravesado con idéntica actitud los años de plomo, los avatares de la militancia en la UCRI (Unión Cívica Radical Intransigente), la caída de Frondizi, y la lucha gremial de los trabajadores de prensa, portando una flor y un fusil como su más claro símbolo de lealtad al espíritu periodístico.



Algo tiene de Walsh, algo tiene de historia viva de la Córdoba más docta, y mucho de poeta. Y tal vez en esa mixtura de su sangre radique el misterio que lo impulsó a generar una revista documental, una herramienta que pudiera allanar el camino al periodismo de investigación.

(Ver Nota completa en Obra Periodística)


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