Cielo Arriba

Algunas Teorías

Pequeña Teoría del Olvido y el Perdón


Ella cantó su canción y olvidó la letra. El, cantó su canción y la de ella. Luego, ella en un acorde desmedido, tragicómico, dijo que ya no volvería a cantar puesto que él le recordaba siempre su olvido como una canción eterna.

El tomó las valijas hacia el horizonte y comprendió el misterio del viento. Ella extendió sus alas y decidió volar hacia las estaciones que atesoran el sol detrás del poniente. Ambos, se miraron sin saber, y comenzó la reconstrucción.

Ella alcanzó la vejez como el sino del recuerdo. El, murió de pie frente a las golondrinas que volvían a su ventana. Nadie supo cuándo ni por qué, el Perdón y la Memoria, un día se abrazaron y ya no volvieron a encontrarse.




Teoría del Humo

               II

El humo del pan

                                                     a Magalí

 Recuerdo en mi niñez,
Yo andaba por el sueño claro de un camino silencioso.
Desataba barcos que partían hacia el poniente,
Y mi alma era el único tripulante amarrado a sus ansias
De carabela en flor, de velero insobornable.
Tenía nostalgias, guardaba aromas,
Y aquellas voces que poco a poco me fueron izando
De entre los helechos y las madreselvas.
Por ese tiempo la lluvia,
Era un acontecimiento maravilloso que nos dejaba
Las manos regadas de estrellas, y la tarde,
Apenas un sahumerio de ranas y gorriones
Abriendo los nubarrones, y así pasábamos trémulos
De la tarde a la noche, colmados de magia.
Recuerdo que entonces, jugábamos.
Las manos se nos llenaban de coraje, de sueños,
Y también, por qué no decirlo, de armas;
De oscuras defensas de la derrota porque soñar
Pasaba a ser una osadía, y como bien sabemos,
No hay nada más temible que las certezas de la fantasía.
Y con la lluvia, resplandecían las abuelas y las madres
Volcando el amasijo entres los salmos del pan,
Hiriendo de un tajo el hambre
Sobre la piel rasgada de preguntas sin respuesta
Dónde irán hoy los hambrientos?
Adónde duermen los peregrinos?
Qué cáliz sujeta a los niños solos?
Quién acuna a los moribundos?
Quien acaricia a los perros perdidos entre los trenes?
Como nacen las alas del que no tiene consuelo,
Si aquí el pan solo brota cuando llueve,
Como una lujuria enharinada que enaltece algún capricho
Y el fuego aquí no existe, curando el frío
Para colgar de la pared sus recuerdos de trigo y fiesta,
Hundiéndole el dedo al vientre tibio de la pobreza?
Creo que desde entonces en las manos me crecen espigas
Con las que suelo acariciar el invierno, las lluvias,
El amor de los ojos de mi hija, el humo del pan que la espera.

                                                                De "Diálogo del Río"

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