23.8.11

Video Cumpleaños de 15 de Maga

Las ciudades tienen ese tipo de soledad que hace que una persona sola camine por las calles solas esperando ser hallada por alguien mientras sobre la avenida los coches corren a encontrarse con los colectivos y los colectivos solo dios sabe qué destino fatal de barrio desolado deparan a los que consumen en el centro barritas de chocolate, tortas a las 22:00, sándwich de miga para los gay que comen tomaditos de la mano como si para ser gay fuese necesario comer sándwich de miga tomados de la mano en el kiosco sobre la avenida. El amor no es gay ni exhibicionista. Es amor.

La memoria no desaparece, afiche con dibujos del gordo Mattalia, Raúl Gómez Gobernador (y Juan Pérez?), De Rusia show sobre hielo. Los delivery son peste. Los edificios Aconcagua ya no producen nada ni tienen efecto de montaña porque desde lo alto ya nadie dice nada. Liquidación of shore, tomar café con rosquillas es fashion, y mientras tanto la avenida va. Siempre adelante, mientras a los costados la esperanza paga el parquímetro. (¿Es éste el mismo planeta?). El taxi ya no te lleva, está ocupado. Y los linyeras siguen siendo el saldo inevitable, el grito aislado, la locura de lo inadvertido.



Córdoba 04/2007




7.8.11

La Cuchara

(Canto General)


Sagrada homilía de los inviernos
Cantaste tu paciencia en gotas
Con que el domingo muele recuerdos
Como las madres tañen su pañuelo
De amores de plata.
En los secretos del delantal (...)

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4.8.11

Secuencia VIII


Voy y vengo.
Sin decirlo voy y vengo de la noche hasta tu boca,  
a tus jazmines lejos que andarán por el aire aromando las avenidas,
las injusticias de tanto niño roto y puesto a sonreír pese a todo sobre los edificios,
los volcanes, los abandonos, las muertes anticipadas, las baladas tiesas contra el piano;
voy hasta tus manos de ronda y tizas con el café humeante del día que te antecede,
y me reencuentro con tu fantasía en blanco y negro, antes de ningún camino nuestro;
juego a la payana entre tus besos y vos me das las manos de desvestir mi boca.
Tus manos de acariciar angelitos hasta dibujarles alguna casita en el pecho
que tenga verdes a porfía, tejas avergonzadas por donde el sol entra de todos modos
y los empuja hacia tu regazo buscando aromas de mamá de siempre, de nunca antes,
tus manos de saludar hasta mañana con un beso al viento y otra vez todos los jazmines,
todas las batallas todos los gobiernos todos los esclavos todos los amores extraviados
en el fondo del bolsillo, en los días de guardapolvo blanco y escarapela que nos devuelve
la patria que alguna vez quisimos para poder encontrarnos y sentirnos de este modo
tan absurdo y tan real que ningún camino podría habernos encontrado, de esta forma
tan sencilla y tan vos y tan yo que ningún prestidigitador podría haberla hallado
si vos no sonreías y yo no cruzaba el andén de la locura para envolverte los dolores
y que vos me acaricies las calles agrietadas, los pueblos desolados, este mar vacío
que siempre tuve disponible para abrazarte y que te quedes en mi viento con tus jazmines
y yo me quede entre tu arena dibujándote castillos, casitas en el pecho de tejas avergonzadas
y verdes a porfía por donde el sol va a seguir entrando de todos modos todos los días
tan sol y tan jazmín, tan pueblo y tan arena que ya no vamos a poder dejarlo,
ya no vamos a dejarlo.

Rastros del grito

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