28.2.18




FEDERICO

Este silencio puede nombrarte
Aliviado, caminando sonriente y curioso.
Te adivino sabio deduciendo recortes,
Detalles de tu paso junto al río,
Tu memoria de antiguas filosofías
Aprendiendo cada rincón de esta magia;
Cada lluvia en tus ojos, cada sueño inocente
Hilvanando siestas y chicharras

No sé por qué extraña luz
Se me recorta tu adolescencia de pueblo,
y te presiento ocupado en esos menesteres
de revisar y recordar la vida

Ahora te debo un poema
Y unas cuantas sonrisas apretadas
Sobre el costado más paterno de tus distancias;
Ahora te debo una fantasía
Y algunos versos al estoque del abuelo
Seguramente apuñalando
Algunas memorias reales, y otras
Puestas a hervir en el caldero
De los que buscan sin encontrar,
Y cuando encuentran, no hallan

Tal vez te deba otra serenata,
La primera y la segunda ya acontecieron.
Pero esta vez, habré de cantar tan alto
Que puedas escuchar este grito, estas ansias
De pertenecer a los pájaros que van y que vuelven,
Que se asoman nube tras nube,
Viento sobre viento, nombrándote: Federico!
Necesito un traje de golondrina para ahora mismo!
Para apropiarme de tu azotea y tus jardines,
Y así seguir cantándole a quien me vistió de hijo
Desde la ternura, y supo devolverme esta afición
De horizonte siempre, de canción adelante,
Hasta el poema germinal de la sangre.

Agosto 15 de 2013


9.1.18


De Eduardo Hernández

La palabra, la copla, la vidala (Ver completo en "De los amigos")


La palabra y la copla,
la copla y la Vidala.
Tres caminos dormidos
despertando en las cajas (...)



24.3.16

Rastros del grito


Rastros del grito
04 de julio de 2013

            I

Mirar hacia adentro,
Y encontrar al Armando que supo nacernos
A la sangre, armados hasta los dientes
De sílabas y magnolias, de insolencia y rebeldía
Para cortar el gris de una dentellada seca;
Para definir al uniforme como a la guerra,
Con la misma piel muerta desde el día anterior
Sin pan ni sol, sin boca y sin regresos;
Armados hasta el horizonte
Con todo el viento en los puños, y enarbolarlo
Por sobre las injusticias, y que se sepan;
Que ni una sola mujer ni un solo hombre
Vuelvan a caer mordiendo la luz,
Y que este continente siga el grito
Hasta parir la otra América;
La que marcha con el riesgo de vivir
Con su memoria a medio blanco, con su alarido
Siempre por nacer hasta girar las veletas,
Y que el sol borre las sombras por el sur
Hasta el límite consciente del ángel de la inocencia,
Y el futuro guarde nuestro nombre
Por cada vez que digamos ¡Basta!,
O nombremos la Paz y el Pan
Con el abrazo, o solo con la mirada.


                        II
A propósito de Obama en Argentina
24/03/2016

Y es que en un solo punto
hemos estado de acuerdo siempre, más allá
de vanaglorias o imbecilidades,
propias de quienes construimos
esta forma de ser inconscientes;
deleznables seres de una luz mortecina,
caminando entre grillos y desagües,
hasta la cornisa siempre y el suicidio
a contramano de la comparsa.
Porque nacimos al carnaval, con una flor
apretada entre los dientes y el retrato de Gardel
mirando lejos, siempre allá, la sonrisa afuera.
Entonces crecimos imbéciles, criamos imbéciles,
elegimos imbéciles, salvaguardamos imbéciles,
aplaudimos imbéciles, y esperamos milagros
sin percibirnos imbéciles.
Aguardamos engañados a la vuelta de la esquina
el vuelto en monedas de nuestra propia imbecilidad,
y por supuesto, nos estafan sin que sepamos
por qué tanta desidia, tanto elogio barato,
tanta reverencia en su propio idioma,
tanto inglés fosilizado contra el paladar
en un rancio “Mister” impostado y sangriento.
Es que como buenos imbéciles,
hemos estado siempre de acuerdo
en las mismas imbecilidades sin cuidar del vecino,
de los geranios de enfrente, del anciano solo,
del niño, del hambriento, del abrazo,
de los sueños rotos, del desaparecido,
del camino siempre andando al revés del país,
y esta memoria que nos recuerda
que seguiremos estando en desacuerdo entre nosotros,
imbéciles de una misma tierra, un mismo lenguaje
y una misma mirada, intentando dejar de lado
nuestra imbecilidad más miserable,
sin imbéciles que vengan a adoctrinarnos.


 Miguel Hernández
Cosquín - Córdoba






24.3.15

Testigo                    
  
Este silencio,
Este tizón de memoria que recorre el piso
Y se va incrustando en cada palabra
De cada pregunta, en cada recuerdo
De lo dicho y lo redicho y vuelto a decir,
Esta innombrable memoria que los nombra
A todos y a cada uno, uno por uno,
Y va buscando el trayecto final de la justicia,
El nombre del espanto, el grito atrás,
El último llanto y que ya no quede nada;
Que la cuenta vuelva a cero
Y los psicópatas se hayan volado
A la luna, a marte o a cualquier galaxia
Y que esto no haya ocurrido nunca
Ni vuelva a ocurrir ni aquí ni en otra parte
De todas las partes que nos unen
La voz con los ojos y el llanto,
La luz al final del corredor y el espanto
El ruido del camión y los que nos faltan
En cada mano, en cada pie, en cada dedo
Encargado de contar desde el uno o el cero
hasta treinta mil, o hasta los cuatrocientos mil
de todo el continente que nos arrancaron
centímetro a centímetro, minuto a minuto,
vida tras vida, lágrima por lágrima.
Este silencio digo, será la estocada inmortal
que recordarán por siempre los asesinos;
hasta que ya no vuelvan a repetirse.





26.10.14

Donde trabajan los ocultados
“Solidar” Cooperativa de Trabajo ilimitadamente solidaria.

por Miguel Hernández
para Revista Umbrales Crónicas de la Utopía *

La clave es el Puente Alvear, sobre Avenida Costanera. Allí, donde el Suquía comienza a pintar ribetes portuarios con galpones pintarrajeados que por la noche se transmutan en bailables nocturnos, sucede una Córdoba distinta, anónima; como una línea invisible entre quienes ocupan su espacio con naturalidad, y aquellos que ejercen la exclusividad como norma cotidiana.


El cuadro es bastante simple, y por momentos contundente. Justo sobre el inicio de Barrio Pueyrredón, uno de los galpones de la empresa "CRESE" abre su inmensa boca de chapa para que entren y salgan camionetas, motos tirando carros, y para que el sol se adueñe del descanso de los trabajadores que de vez en cuando pitan algún cigarrito observando las montañas de cartón prensado, botellas plásticas, papel, todo en grandes paquetes compactados que más tarde volverán transformados en dinero.




      

22.8.14



                                              

En primer lugar es necesario contar con una porción de día que haya quedado desolada en cualquier sitio de la nostalgia. Rondarla previamente apenas silbando con la exclusiva finalidad de pasar sin sombra de la calle al recuerdo, del olvido al mañana, y tejer, como quien anda entre cielos de pájaros, el aire, los grillos, y el campo.

Después, el cielo se ocupará de otorgar la dimensión exacta al diminuto encanto de la tarde en los jazmines, que llegarán de a poco entre vahídos espesos de madreselvas y tierra en paz.





19.7.14

A propósito de Aniversarios y de amigos. Te extrañamos Negro.

FONTANARROSA X 2 

(Ver Nota Completa en Obra Periodística)



 Tal vez por ironía del destino, hablar del “Negro” Fontanarrosa es cosa seria aunque no precisamente solemne y aburrida. Sobre todo cuando “el Negro” se duplica y es necesario valorarlo bajo el manto de ideas que lo protegen para demostrarnos a todos que más allá de los obstáculos, el secreto de la risa es uno sólo: tener ganas de vivir.

Uno, el humorista que tal vez haya logrado más publicaciones en la Argentina y fuera del país, junto con el maravilloso Quino, quien poco tiempo atrás alcanzó la frontera japonesa con su eterna Mafalda.

Otro, el hombre que nos vuelve a la reflexión profunda como ejemplo de tesón y creatividad aplicados al oficio de sortear las dificultades cotidianas con la bandera en alto, muy en alto, de los ideales. Estas dos formas componen un mix indisoluble de un hombre que se regocija en el diálogo pleno de contenidos, con formas, conceptos y el suficiente debate interno para inclinarse después sobre el papel y componer la gota diaria de sudor, la misma gota de tinta que por momentos lo viste de personaje y como tal, dibujado por sí mismo.



FEDERICO Este silencio puede nombrarte Aliviado, caminando sonriente y curioso. Te adivino sabio deduciendo recortes, Det...