Cielo Arriba

10.11.20

 

Crónicas del revés

                    

                       I


Aprendimos que el mundo era chiquito;

Que cabía en un pañuelo,

Y así nos pensamos impunes, solitarios

Sin más alcance que la orilla de la noche;

Ecos de un bostezo urbano que por momentos

Nos allanaba el sueño y nos despojaba,

Y nos encarcelaba con malos tratos;

Y nos resistíamos y exigíamos la libertad,

Y clamábamos por nuestros sueños rotos.

 

Aprendimos que el mundo era solo eso;

Sin importar del otro,

A menos que se nos pareciera demasiado;

Que asintiera, que aprobara el dolor,

La rabia, el llanto, y nos diera la razón

Antes y después del psicólogo;

Por encima y por debajo del espejo.

 

Aprendimos que la sombra era solo eso;

Una continuidad deshuesada

Enteramente en el piso, sin más importancia

Que un rastro desaparecido, y así,

Nos fuimos desapareciendo

Gota a gota, tramo a tramo,

Sueño tras sueño,

Hasta que un día nos liberaron;

Nos diluyeron las cárceles y el grito

Y el espanto y nos devolvieron el espejo;

Y vimos que el mundo chiquito

Éramos nosotros;

Tan solo nosotros;

Sin luz ni tango;

Sin río ni orillas, ni abrazos,

Ni día después y lo que tal vez

Haya sido lo peor;

Sin nadie que en verdad

Pudiera parecerse a nosotros.

 

 


Miguel Hernández


 

 

28.2.20


Cuando Ernesto Cardenal habla, el zorzal del pino a  un costado de la galería en que conversamos, trina enloquecidamente. Cardenal habla de revolución y poesía. El zorzal gorjea tribulaciones de cuando el hombre olvida sus pájaros. Y se oyen los dos, uno a otro, en este enero caluroso de 2011 en la ciudad de Cosquín. Una respuesta como un disparo, un gorjeo. Como en plena revolución.



La expectativa por el encuentro con Ernesto Cardenal es prácticamente la misma que la de un imaginario encuentro con Fidel Castro o aún más, con Ernesto Che Guevara. Es decir, hablar de Latinoamérica con quienes han sido precisamente el pulso más exacto de la lucha por la construcción del continente, por los sueños de libertad e independencia a través de la confrontación armada, la tan poco deseada para algunos, Revolución. Para otros en cambio, esa Revolución era la que algún día nos podría ofrecer un sentido de pertenencia, la que nos devolvería al menos en parte los sueños rotos, la sangre de los castigados, aquello que intuitivamente sabíamos que nos estaban robando aunque no pudiéramos definir en términos precisos qué, y sin embargo nos dolía. Aquella Latinoamérica que leíamos pese a las prohibiciones, aquella que escuchábamos pese a la censura en la voz de Víctor Jara, en la Canción con Todos de Armando Tejada Gómez, en el Informe de la Situación de Víctor Heredia, o aquella a la que volvían todos los días –llegados ya los ochenta- los exiliados que nunca supimos en qué momento habían debido transformarse en desterrados para poner a salvo la nariz, las ganas de seguir adelante, el arte, o la música.




(Ver Nota Completa en Obra Periodística)

19.10.19





Poesía y Prosa poética
Edición del autor
Ilustración de tapa: Celeste Vincenzetti

Próxima presentación

Sábado 23 de Noviembre de 2019
19:00 Hs.
Museo Juan Bialet Massé - Bialet Massé
Córdoba

Presentación en Catamarca y La Rioja
Fechas a confirmar

Pedidos por e-mail
mhmiguel67@gmail.com







1.3.19






Celebración de la luz

a Hamlet Lima Quintana

Quise rodar por esta avenida,
hacia el sur,
en dirección a Saladillo,
donde los nombres de mis antepasados
me aguardaban, y en un pase mágico del aire,
estaba con ellos abrazándome,
saliendo a recibirme igual que a un cacique,
en nombre de Pedro Coronel.

Me acariciaron diciendo mi nombre,
me quitaron aquello que llevaba anochecido,
me sahumaron como a los ángeles,
y me obsequiaron esta voz nueva
que llega y alcanza viva, desde este sol
hasta la cordillera;
de tu nombre a la llanura,
a la espesa intención de encontrarnos
pese a todo, más allá de esta nada
que te alumbra y crees,
porque es necesario crecer junto a la luz
estés donde estés,
con el fuego que sepa nombrarte,
y la revolución que te germine,
completo  y final.


Miguel Hernández

11.8.18





De "Conjuro de las Alas"

            I

Mi corazón,
Está lleno de pájaros
Que pueblan caminos arbolados,
Que cruzan de tranquera en tranquera
Soñando con otros mundos,
De corazón en corazón,
Buscando la forma de compartir el maíz
Hasta la extrema medida,
O la sencilla forma
De que el maíz sea de todos
Y en verdad, no sea de nadie (...)       (Ver completo en Obra Literaria)


28.2.18




FEDERICO

Este silencio puede nombrarte
Aliviado, caminando sonriente y curioso.
Te adivino sabio deduciendo recortes,
Detalles de tu paso junto al río,
Tu memoria de antiguas filosofías
Aprendiendo cada rincón de esta magia;
Cada lluvia en tus ojos, cada sueño inocente
Hilvanando siestas y chicharras

No sé por qué extraña luz
Se me recorta tu adolescencia de pueblo,
y te presiento ocupado en esos menesteres
de revisar y recordar la vida

Ahora te debo un poema
Y unas cuantas sonrisas apretadas
Sobre el costado más paterno de tus distancias;
Ahora te debo una fantasía
Y algunos versos al estoque del abuelo
Seguramente apuñalando
Algunas memorias reales, y otras
Puestas a hervir en el caldero
De los que buscan sin encontrar,
Y cuando encuentran, no hallan

Tal vez te deba otra serenata,
La primera y la segunda ya acontecieron.
Pero esta vez, habré de cantar tan alto
Que puedas escuchar este grito, estas ansias
De pertenecer a los pájaros que van y que vuelven,
Que se asoman nube tras nube,
Viento sobre viento, nombrándote: Federico!
Necesito un traje de golondrina para ahora mismo!
Para apropiarme de tu azotea y tus jardines,
Y así seguir cantándole a quien me vistió de hijo
Desde la ternura, y supo devolverme esta afición
De horizonte siempre, de canción adelante,
Hasta el poema germinal de la sangre.

Agosto 15 de 2013


9.1.18


De Eduardo Hernández

La palabra, la copla, la vidala (Ver completo en "De los amigos")


La palabra y la copla,
la copla y la Vidala.
Tres caminos dormidos
despertando en las cajas (...)



10.12.17

Texto de Dora Giannoni



Despedida a Oscar Alem (Ver completo en De Los Amigos)


A escasos días de su cumpleaños
y del día de la Música ( no es casual)
sucede su partida……



24.3.16

Rastros del grito


Rastros del grito
04 de julio de 2013

            I

Mirar hacia adentro,
Y encontrar al Armando que supo nacernos
A la sangre, armados hasta los dientes
De sílabas y magnolias, de insolencia y rebeldía
Para cortar el gris de una dentellada seca;
Para definir al uniforme como a la guerra,
Con la misma piel muerta desde el día anterior
Sin pan ni sol, sin boca y sin regresos;
Armados hasta el horizonte
Con todo el viento en los puños, y enarbolarlo
Por sobre las injusticias, y que se sepan;
Que ni una sola mujer ni un solo hombre
Vuelvan a caer mordiendo la luz,
Y que este continente siga el grito
Hasta parir la otra América;
La que marcha con el riesgo de vivir
Con su memoria a medio blanco, con su alarido
Siempre por nacer hasta girar las veletas,
Y que el sol borre las sombras por el sur
Hasta el límite consciente del ángel de la inocencia,
Y el futuro guarde nuestro nombre
Por cada vez que digamos ¡Basta!,
O nombremos la Paz y el Pan
Con el abrazo, o solo con la mirada.


                        II
A propósito de Obama en Argentina
24/03/2016

Y es que en un solo punto
hemos estado de acuerdo siempre, más allá
de vanaglorias o imbecilidades,
propias de quienes construimos
esta forma de ser inconscientes;
deleznables seres de una luz mortecina,
caminando entre grillos y desagües,
hasta la cornisa siempre y el suicidio
a contramano de la comparsa.
Porque nacimos al carnaval, con una flor
apretada entre los dientes y el retrato de Gardel
mirando lejos, siempre allá, la sonrisa afuera.
Entonces crecimos imbéciles, criamos imbéciles,
elegimos imbéciles, salvaguardamos imbéciles,
aplaudimos imbéciles, y esperamos milagros
sin percibirnos imbéciles.
Aguardamos engañados a la vuelta de la esquina
el vuelto en monedas de nuestra propia imbecilidad,
y por supuesto, nos estafan sin que sepamos
por qué tanta desidia, tanto elogio barato,
tanta reverencia en su propio idioma,
tanto inglés fosilizado contra el paladar
en un rancio “Mister” impostado y sangriento.
Es que como buenos imbéciles,
hemos estado siempre de acuerdo
en las mismas imbecilidades sin cuidar del vecino,
de los geranios de enfrente, del anciano solo,
del niño, del hambriento, del abrazo,
de los sueños rotos, del desaparecido,
del camino siempre andando al revés del país,
y esta memoria que nos recuerda
que seguiremos estando en desacuerdo entre nosotros,
imbéciles de una misma tierra, un mismo lenguaje
y una misma mirada, intentando dejar de lado
nuestra imbecilidad más miserable,
sin imbéciles que vengan a adoctrinarnos.


 Miguel Hernández
Cosquín - Córdoba






Aniversario del Amigo de todos

  FONTANARROSA X 2   Tal vez por ironía del destino, hablar del “Negro” Fontanarrosa es cosa seria aunque no precisamente solemne y aburrida...